Que dicen (en privado) del nuevo grupo de los intendentes.

Son la principal novedad de la UCR entrerriana. Algunos los valoran como la vía más efectiva para plantarse ante Frigerio. Otros, en cambio, creen que el ex ministro de Macri los manejará. Y no ven que puedan ponerse de acuerdo en apoyar un candidato a gobernador.

Construir”, el nuevo espacio del radicalismo lanzado formalmente el fin de semana pasado, expresa la principal novedad de la UCR de Entre Ríos. Poseen virtudes que se aprecian a simple vista. Representan una renovación generacional; su núcleo está formado por dirigentes que han demostrado buenos resultados al frente de gobiernos municipales; reúnen a casi la totalidad de los intendentes radicales y, lo más importante, contienen a los dos únicos dirigentes el partido que en esta etapa han expresado vocación por la gobernación: los intendentes Darío Schneider (Crespo) y Pedro Galimberti (Chajarí).

Pero ¿cómo ven al nuevo espacio en otros sectores de la interna radical? Página Política recabó la mirada que tienen de esta novedad algunos dirigentes con años de experiencia en el partido, enrolados en distintas líneas. En privado, reconocen las virtudes señaladas más arriba; pero también advierten serios defectos.

Los más optimistas observan en Construir a la vía más efectiva para poner un poco de orden a la dispersión radical de tantos años y, así, sumar poder en la pulseada que desde ahora y hasta 2023 entablarán con los socios del PRO, que llevarán como candidato a Rogelio Frigerio.

Pero incluso esos mismos optimistas advierten escollos difíciles de sortear. Recuerdan que en la UCR hubo varios intentos de grupos de intendentes, pero ninguno prosperó por una sencilla razón: no funcionaron como una línea política, con una conducción clara ¿Lo hará Construir? ¿Se pondrán de acuerdo los dos aspirantes a la gobernación?

“Una cosa es que hayan tenido (entre 2015 y 2019) protagonismo con la chequera de Frigerio, que así buscaba conducir en las sombras a la UCR. Otra cosa es tener un proyecto político y candidato propio. Eso no se ve. Carecen de conducción y así se van a terminar peleando, porque son muchos caciques”, opinó un viejo conocedor del paño interno.

Otro dirigente, con algunos años menos, ve sin embargo viable un acuerdo, por ejemplo, para que Galimberti sea el candidato a diputado. Esa eventual movida tiene dos lecturas contrapuestas: la que posiciona al intendente de Chajarí para 2023 y la que, por el contrario, la ve como una retirada de escena (dejar la intendencia por una banca en Buenos Aires y permitirle a Schneider que se consolide como el candidato a gobernador).

Esta segunda variante se basa en una apreciación mayoritaria: ven mucho más sólido el armado del intendente de Crespo, con base en intendentes y legisladores de Paraná campaña. Y analizan que la pelea de Galimberti con quien fuera su mentor, Fabián Rogel, lo debilita en términos de armado. Los mismos que ya hace un par de años veían que Galimberti necesitaba desprenderse de Rogel si quería sumar en la interna y fuera de la UCR, destacan las cualidades de negociador del ex diputado, tanto para construir como para destruir.

Futuro personal

Por fuera de la relación y la comparación entre los dos aspirantes a la Gobernación, muchos ven en Construir otra razón de ser. Más oculta, menos visible, un poco inconfesable.

El grueso de los intendentes que lideran el nuevo espacio va por su segundo mandato. Schneider, Galimberti, Bruno Sarubi (La Paz) Domingo Maiocco (Victoria), Rafael Cavagna (Nogoyá) no tienen posibilidad de reelección en 2023.

La ya tradicional y más cómoda manera de seguir en carrera es buscar un lugar en la lista sábana de candidatos a diputados.

El problema en este grupo es cuántos están realmente dispuestos  a enfrentar a Frigerio, si es que el ex ministro termina consolidándose como la opción más competitiva de Cambiemos para 2023.

Puede ser que Galimberti sea candidato este año a diputado para posicionarse. Pero cuántos intendentes lo van a acompañar en esa aventura de enfrentar a Frigerio.

Puede ser que Schneider crezca y se consolide para 2023. Y eso lo muestre cada vez más convencido y con mayor apetito de poder. Pero ¿tendría garantía de acompañamiento de sus pares si la interna con Frigerio se planteara como un desafío al candidato más poderoso?

Plan B

Hay quienes se atreven a asegurar que el grupo tiene un plan A, que es público, de manual y hasta lógico: reunir fuerzas para un candidato a gobernador radical. Pero que el verdadero plan es el B: acopiar poder para negociar en mejores términos con Frigerio.

En 2015, cuando Frigerio controló el armado de listas de Cambiemos (tras dejar sin candidato a gobernador a los radicales por negar el pegado de boleta con Macri), la lista de diputados se acordó centralmente con la corriente Illia, que había declinado la postulación a gobernador de Benedetti (las excepciones fueron Alberto Rotman y Ricardo Troncoso, que acordaron por cuenta propia). Los demás quedaron afuera. No son pocos los que interpretan que los intendentes no quieren ahora correr ese riesgo.

Algunos dirigentes, que conocen tanto a Frigerio como a los intendentes, se preguntan –con cierta maldad– qué pasaría si el postulante a la gobernación por el PRO aceptaría integrarlos, pero para disputar la senaduría de sus departamentos, aprovechando el liderazgo territorial natural de los intendentes de las ciudades cabeceras o importantes del distrito. En las elecciones departamentales, la pelea es personal y la única opción es ganar.

Sería un ofrecimiento lógico, tomando en cuenta cómo la ley de paridad de género les acota los espacios disponibles en la lista sábana de diputados, que además Frigerio seguramente usará para cerrar su propio armado, que excede a su sociedad con la UCR y requerirá de lugares para el PRO, el peronismo y el vecinalismo.

Fuente: Página Política

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