“Me sentí muy angustiada”: agotamiento profesional, una de las secuelas que dejó la pandemia en los directores escolares.

Un informe de la Universidad Torcuato Di Tella en diciembre de 2020, reveló que el mayor factor que apareció entre los trabajadores fue la sobrecarga de tareas.

“Me sentí muy frustrada y angustiada. Sentía que hacía todo lo posible y, aún así, no era capaz de llegar a todos los alumnos. Creía que nunca iba a terminar”. A Laura Barragán, de 49 años, y directora de la Escuela de Educación Secundaria N° 45, en Berazategui, le invadió la incertidumbre y la desesperación cuando comenzó el aislamiento social preventivo y obligatorio, en marzo del año pasado. Al ser la responsable del equipo, tuvo que coordinar, en el menor tiempo posible, que todos los docentes, los alumnos y los familiares se adaptaran a la nueva modalidad que trajo la pandemia, la virtualidad.

“Estábamos repletos de trabajo y también teníamos la misión de contener a los alumnos y familiares, y al equipo de docentes. Nos sentimos solos y toda la situación me quebró”, contó la directora a LA NACIÓN.

Ese tipo de angustia, agotamiento después de cada jornada laboral o el estrés que implicó enfrentarse a un escenario completamente nuevo son algunos de los ítems más frecuentes en los cuadros de cansancio emocional. Un informe elaborado por la Universidad Torcuato Di Tella, realizado al finalizar el ciclo escolar en el marco de la pandemia –entre el 22 y el 30 de diciembre del año pasado–, reveló que el 72% de los directivos presentó un riesgo alto o medio de cansancio emocional, despersonalización o falta de realización personal.

El estudio, dirigido por la doctora en Educación Claudia Romero y realizado junto al licenciado en Educación Fernando Zullo y psicóloga Mayra Cobos, abordó la dimensión socioemocional de este grupo durante la pandemia y se titula Liderazgo heroico en las escuelas. “Son la cara de la escuela y trabajaron como nunca. Se enfrentaron a algo que era desconocido para toda la población, pero ellos no tuvieron ese respiro para pensar. Tuvieron que actuar de inmediato, porque los chicos no podían perder clase”, afirmó Romero.

Y agregó: “Estuvieron sobrecargados de trabajo [un 49% declaró sentir un alto nivel de cansancio emocional], pero, al mismo tiempo, sintieron realización personal [69%] porque pudieron llevar adelante esta situación inédita. Pero el estilo de liderazgo heroico conlleva al estrés y al agotamiento. Deberíamos potenciar un liderazgo posheroico, más distribuido y colaborativo”.

«Estábamos repletos de trabajo y también teníamos la misión de contener a los alumnos y familiares, y al equipo de docentes. Nos sentimos solos y toda la situación me quebró»

Laura Barragán, directora

El estudio se realizó a través de encuestas online a 252 directivos, de 14 jurisdicciones de la Argentina, que tenían incidencia en 87.000 alumnos de nivel inicial, primario y secundario de gestión pública y privada. Sin embargo, aclararon en el estudio, los resultados no permiten generalizar a la totalidad de directivos por tratarse de una muestra no representativa.

Inquietudes

La mayor preocupación de los directivos fue la organización de la continuidad pedagógica, que atañe a la calidad educativa y a los formatos presencial y virtual. “En el caso de nuestra escuela, tuvimos que involucrarnos de golpe en metodologías que no conocíamos previamente, especialmente en el caso de los docentes con mayor edad. El principal problema fue que muchos de nuestros alumnos no contaban con insumos suficientes para adaptarse a la modalidad virtual”, contó Barragán.

En el centro educativo que ella dirige, un 20% de los alumnos no tuvo ningún contacto con la escuela en todo 2020. “Era una situación muy estresante. Es difícil contener a una comunidad que se siente desorientada con lo que está sucediendo cuando una misma también se enfrenta a lo desconocido. Me terminé quebrando, pero tuve que movilizarme porque, si la directora de la escuela no da esa fuerza de esperanza, ¿qué quedaba para el resto?”, expresó.

“Vivimos un gran momento de incertidumbre que tuvimos que aprender a manejar: un chico enfrentándose a muchas horas de computadora, docentes enseñando a través de una pantalla… Tuvimos que organizarnos con equipos de directivos y expertos en pediatría para poder diseñar un plan que pudiera compensar la presencialidad”, destacó Karina, directora de una escuela de entidad privada en la Capital.

El estudio reveló también que los profesionales de edades más avanzadas presentaron un menor cansancio emocional y que, cuanto mayor experiencia tenían como directores, aumentó la despersonalización.

Vuelta a la presencialidad

Desde el inicio del ciclo lectivo 2021, el gobierno nacional elaboró un plan para volver a la modalidad presencial de forma escalonada. “Estábamos deseando volver a la presencialidad. En términos cuantitativos, sufrimos pérdidas en la pandemia, en cuanto a la calidad de contenidos y al número de alumnos. Ahora estamos intentando contactar a las familias que desaparecieron del marco escolar para averiguar por qué se produjo la deserción e intentar que vuelvan a retomar la escuela”, detalló Barragán.

“Se cumplió por fin la vuelta a las aulas”, destacó Karina, aunque reveló que en su escuela se presenta actualmente un fenómeno que no se observaba previo a la pandemia: “Tenemos que trabajar más las relaciones personales. La situación de la pandemia, sumado a la hipersensibilidad e irritabilidad de la sociedad, está dando lugar a situaciones de conflicto entre los chicos, especialmente los más pequeños”.

Por: Sandra Rodríguez Ramos para LA NACIÖN.

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